Según el material, los pisos necesitan una limpieza y tratamientos específicos, con el fin de no deteriorarlos ni dañar sus atributos.

Pisos de Adoquines, barro, ladrillo y asfalto

– Procura evitar los golpes fuertes o el desbalance de pesos sobre los ladrillos.

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– Es recomendable aspirar, al menos cada 3 días, con el fin de eliminar el polvo y la suciedad que se queda entre los poros. Luego de aspirar, pasa un trapo húmedo; éste te ayudará a eliminar motas, cabellos y otras suciedades que quedan enredadas entre la textura de la superficie.

– Un truco para mantener el brillo de estos materiales, es usar agua tibia con suavizante de ropa.

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– Igualmente, una vez al año, se debe eliminar la cera vieja y aplicar cera nueva. Para esto, es necesario el uso de eliminadores o limpiadores de cera; ¡Pero ten cuidado! Hay muchos que dejan residuos y manchas, y además son tóxicos y pueden causarte un daño en tu salud. Trata de usar un producto de rápida acción, libre de ácidos, con alto poder desengrasante y no tóxico.

Pisos de cemento o concreto

– Para limpiar tus pisos de cemento o de concreto, como por ejemplo, los que se encuentran ubicados en las entradas, garajes y en algunos patios, debes barrer con una escoba firme y luego terminar con un trapeador húmedo.

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– Para su mantenimiento diario, puedes pasar un escobillón suave de lana con el fin de retirar el polvo.

– Si hay manchas, trata de limpiar con un limpiador multiusos y un cepillo suave, o con un desengrasante de cocina.

En la segunda parte de este artículo, te enseñaremos a limpiar y mantener superficies de Baldosa y Mármol.